Esta mesa combina planos rectangulares ortogonales (tablero superior negro, estructura central “L” en blanco/negro) con base circular roja. La composición es totalmente asimétrica: el tablero negro rectangular sobresale hacia un lado, la estructura “L” se desplaza respecto al centro del círculo rojo, y el pequeño listón amarillo actúa como contrapeso visual. Esto genera un centro desplazamiento que genera movimiento controlado muy típico del neoplasticismo (nada está centrado, todo fluye en tensión equilibrada).

En cuanto a los materiales, se trata de madera contrachapada lacada de tablones estándar de 18-20 mm, como Rietveld usaba para producción semi-industrial. La base circular de color rojo, el tablero superior es negro mate y la estructura central están hechos de contrachapado lacado con cantos blancos pintados que resaltan el grosor de cada plano. Los ensamblajes con tornillos visibles muestran las capas del contrachapado sin esconder nada.

Esta mesa ofrece superficie de apoyo a alturas perfectamente calculadas para el salón Schröder. Además, bastante ligera, lo que permite moverla con cierta facilidad.

Lo más interesante de su usabilidad es que el contrachapándola hace más manejable, pero esa asimetría tan radical exige cierta precisión a la hora de dejar objetos sobre ella.

En el fondo, esta mesa es la representación de la utopía De Stilj en miniatura, ya que sustituye totalmente el desorden de las casa burguesas con muebles llenos de adornos por geometría pura, colores básicos y una construcción lógica. No solo un objeto decorativo sino algo que realmente transforma el espacio y como es uno dentro de él.